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El Acoso Laboral en Extremadura

El Acoso Laboral en Extremadura LA PLATAFORMA EXTREMEÑA CONTRA EL ACOSO LABORAL (PECAL),de momento tiene sedes en Cáceres, Plasencia y Badajoz. Tanto en Cáceres como en Badajoz, la plataforma se reúne todos los jueves desde las 6 de la tarde.

El acoso moral en el trabajo es una triste realidad sufrida. Según un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares, un 11,4 % de los españoles son víctimas de acoso laboral o mobbing. (Esto quiere decir 1.671.956 personas trabajadoras).
Kaosextremadura (PECAL)

El acoso moral en el trabajo es una triste realidad sufrida. Según un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares, un 11,4 % de los españoles son víctimas de acoso laboral o mobbing. (Esto quiere decir 1.671.956 personas trabajadoras).

Los acosadores suelen ser, mayoritariamente, jefes, aunque puede darse a nivel horizontal, entre los propios compañeros y también en sentido ascendente, aunque no es lo normal al no haber relación de poder.

Actos de hostigamiento por comisión (gritos, insultos, humillaciones en público o privado, etc.) o por omisión (restricciones del uso de material o equipos, prohibiciones de acceso a informaciones necesarias para el trabajo, etc.) son posibles.

Según los expertos, el acoso laboral tiene como objetivo intimidar, apocar, reducir, amedrentar y, en definitiva, consumir emocional e intelectualmente al acosado para conseguir su desaparición de las cercanías del acosador.

El acoso laboral no es casual, sino que tiene una causa. Una voluntad perversa dirige sus esfuerzos a la consecución de un objetivo: la destrucción de la víctima.



El perfil psicológico de la víctima, tal como indica el profesor Iñaki Piñuel, de la Universidad de Alcalá de Henares, en su libro “Mobbing, cómo sobrevivir al acoso laboral”, sería el de una persona justa, íntegra, con una elevada ética, honradez y rectitud y con un alto sentido de la justicia. Con autonomía, independencia de juicio e iniciativa propia, dotadas de una notable o extraordinaria capacidad para su trabajo, podrían ser “populares” en la organización, dotadas de carisma y capacidad de liderazgo informal dentro del grupo, personas altamente cooperativas que suelen trabajar bien en equipo, con elevada capacidad empática, con situaciones personales o familiares positivas y satisfactorias.

Por el contrario, y siguiendo al mismo autor y obra, el perfil del acosador suele ser el de un individuo consciente de su propia mediocridad, con sentimientos de inadecuación que suelen proceder de psicopatías, paranoia, trastornos narcisistas… que le llevarán a la compulsión por hacer desaparecer de su entorno aquellos estímulos que les provoquen sentimientos patológicos de amenaza, esto es, la eliminación de la víctima. El acosador, o la “banda” que puede acompañarle en el acoso, normalmente tiene un pasado de “asesino” en serie, con “cadáveres en el armario”, esto es, un pasado criminal donde ya “eliminó” a personas de su entorno a través de la destrucción psíquica que les provocó.

En muchas ocasiones la corrupción moral del hostigador le lleva al uso sistemático de lamentira y de lacalumnia, si con ello obtiene beneficios y no se pone en riesgo, porque esa es otra característica del acosador, la cobardía.

Los costes que estas prácticas generan tanto a la propia empresa como a la sociedad se podría resumir como una reducción de la eficacia y la productividad, la sustracción a la empresa de personal realmente capacitado; la disminución de la calidad en la atención a los clientes y del producto final, con los consiguientes efectos sobre la imagen y credibilidad social de la empresa, disminuyendo sus clientes; el tiempo de trabajo perdido en bajas laborales, enfermedades, accidentes e incapacidades; el coste de las bajas en el sistema público de la Seguridad Social (muchas depresiones son diagnosticadas como enfermedad común sin tener en cuenta su verdadero origen laboral); el tiempo de dedicación de los profesionales de los servicios de prevención y/o sanitarios de la empresa o públicos etc.

Todo ello supone un coste inadmisible en una empresa que pretenda ser mínimamente eficiente y eficaz en la competitiva sociedad actual. Esto no es admisible para cualquier organización que tenga ánimo de supervivencia el tolerar individuos que satisfagan sus miserias personales aniquilando a los trabajadores que crea que le puedan “hacer sombra”.



Otra cuestión es la Administración Pública, sea del ámbito y orientación que sea, (donde el acosador “tira con pólvora del Rey”) y en la que se observa que en muchos casos existe un estrecho vínculo entre el acoso moral y la corrupción (aunque no necesariamente). El uno es necesario para que la otra pueda darse sin la incomodidad que suponen determinados testigos u “estorbos” de las corruptelas del político de turno (o por cargos nombrados por políticos, o sea, cargos de libre designación). No olvidemos que precisamente, el origen de que el empleo del funcionario público sea fijo estuvo en tratar de evitar la costumbre, antaño prolija, entre los políticos, de cambiar a los que ya estaban por otros que les fueran sumisos a sus intenciones en cuanto accedían al poder. Estómagos agradecidos que cubrirán con su vasallaje a su mentor el pago del favor recibido. Una cuestión ésta, que como vemos, nos afecta más allá de lo que intuíamos.



Desde que empieza la historia del acoso todos los profesionales (Médicos, Psiquiatras y Abogados) te ponen de “paranoico” y no se creen lo que cuentas, porque no tienes pruebas, no puedes demostrarlo, esto te genera mucha angustia, más presión psicológica de la que ya estás soportando en el mismo ambiente laboral.Tus compañeros hacen oídos sordos y miran para otro lado, porque tienen miedo a que pueda ocurrirle algo a ellos y no te apoyan, aunque lo vean claramente. Te siente solo, acorralado en el trabajo, y sin ayuda, ni comprensión de nadie, nadie se acerca a ti a decirte: “te comprendo, sé por lo que estás pasando, no hay derecho…” , cuando lo cuentas al médico o al abogado, tampoco te dan soluciones, les cuesta creerte, quieren pruebas de los hechos y eso es imposible, porque la mayoría de las veces el afectado no se da cuenta de que está sufriendo acoso moral hasta muy tarde, cuando ya está casi destruido psicológicamente y ha recurrido a algún profesional de la salud (sobre todo personal de los Centros de Salud Mental, a los que han sido derivados por sus Médicos de cabecera), o algún conocido que sabe que sufre o ha sufrido lo mismo, que son los que le hacen caer en la cuenta de que está siendo víctima de acoso psicológico o mobbing.

Cuando el trabajador se atreve a denunciar su situación entra en una suerte de segunda victimización, haciendo recaer sobre él el peso de pruebas psicológicas que normalmente nunca se exigen a quien realmente es el causante del daño, al psicoterrorista. Esta situación, claro está, se ve refrendada por la actuación de Técnicos y/o Técnicas de Prevención que carentes de escrúpulos éticos pueden estar pagando a su vez el vasallaje comentado más arriba o simplemente el miedo a la pérdida de su puesto de trabajo, por profesionales de mutuas que pueden ser presionados para conseguir que figuren en las estadísticas corporativas un número de altas más allá de lo que la propia realidad de la situación permitiría, o simplemente la evitación de bajas laborales que, en cualquier caso, serían derivadas a la Seguridad Social como Bajas por Contingencias Comunes, lo cual perjudica a todos pero beneficia a la Mutua (menos carga de su "bolsa particular") y para la empresa menos accidentes en su cuenta de siniestralidad.



LA PLATAFORMA EXTREMEÑA CONTRA EL ACOSO LABORAL (PECAL), manifiesta que en Extremadura estamos actualmente en un punto cumbre con el acoso en el trabajo, la tasa va aumentando a pasos agigantados;aunque los afectados siguen sin atreverse, por miedo, a divulgar su situación.

Recibimos llamadas de los Centros de Salud y Unidades de Salud Mental, pidiendo colaboración a nuestra plataforma, así como remitiendo a enfermos afectados por el acoso, para que reciban el apoyo de nuestra parte.

También recibimos múltiples llamadas de acosados, que conocen nuestra existencia a través de algún medio por el que hemos sido divulgados (Radio, Tv. Prensa, internet y, sobre todo, por lo que les cuentan otros afectados que conocen la plataforma.

Estas personas proceden de distintos tipos de trabajo, ocupando puestos de diferentes categorías y escalas, desde personal sin cualificar hasta titulados superiores y Cargos de la Administración: empleados de la Junta de Extremadura (del Servicio Extremeño de Salud, Educación, etc.), de Organismos Públicos Locales y Provinciales (Diputación Provincial, Ayuntamientos, Policía Local, Ejército, etc.), así como de empresas privadas; y no sólo del sector Servicios, sino también de otros sectores de actividad, aunque el más importante sea el sector servicios.

En el último año hemos podido atender unas 150 llamadas o consultas telefónicas, por internet o porque han acudido personalmente a cualquiera de las sedes buscando ayuda y apoyo emocional; más los socios, familiares y simpatizantes, (sabiendo que éste número no llega a representar el 10 % de los afectados, según estudios de expertos en el tema). Son tanto hombres, como mujeres, aunque quizás la mujer es la que más se atreve a contar su situación.



En las PRIMERAS JORNADAS CONTRA EL ACOSO LABORAL EN EXTREMADURA, celebradas en octubre de 2004 en Badajoz, a las queacudieron cientos de personas, (se supone que la mayoría afectadas por el síndrome), se escucharon relatos sangrantes, nos sentimos desbordados por la aglomeración, y extrañados por el número tan alto de afectados que se intuye que hay en nuestra región, aunque desgraciadamente no es algo que pueda ser “vox populi”, porque la propia Administración lo niega y la mayoría de los acosados no se atreven ni siquiera a hablar de ello, por el sentimiento de culpabilidad e inferioridad que le han inculcado, callándose y sufriendo en silencio, por miedo a aumentar aún más su sufrimiento.

Se sigue apreciando que falta mucha información y formación, así como coordinación y operatividad entre las distintas Administraciones para resolver estos casos, ocasionando, con ello, a la víctima un nuevo calvario cuando se atreve a denunciar su situación.

Sería conveniente que tanto los profesionales de la Psiquiatría y la Psicología, así como Magistrados, Abogados y Fiscales, se formaran adecuadamente y unificaran criterios para el tratamiento de estos casos de violación de derechos fundamentales de la persona, como supone el acoso psicológico en el trabajo.



Desde la Plataforma se pide una urgente actuación por parte de las Administraciones para poner fin a esta lacra social. Se demanda una clara normativa al respecto, aunque parece ser que con la existente bastaría para atajarlo, pero quizá convenga aunar todas esas Normas para identificar el problema con más rapidez e intentar, con ello, que la justicia sea, también, más rápida.

Que se lleve a término la Proposición de Ley Orgánica presentada, por el Grupo Parlamentario Socialista,el día 13 de noviembre de 2001, por la que se incluye un artículo 314 bis en el Código Penal, “tipificando el acoso moral en el trabajo, dentro del Título XV del Libro II, ya que es una realidad del ámbito de las relaciones laborales que afecta profundamente a derechos fundamentales de la persona y está causando una gran alarma social, cuya existencia se desconoce aún por la opinión pública, pero que se soporta por miles de trabajadores en su trabajo cotidiano y puede llegar a extremos de altísima gravedad, al deteriorar de forma extraordinaria las relaciones laborales, afectando a la propia salud del trabajador; por ello es necesario que el Código Penal castigue esta práctica que degrada gravemente las condiciones de trabajo y se pueda atajar de forma inmediata estos hechos nocivos para la igualdad, la integridad y los derechos de los trabajadores.”



La plataforma lleva funcionando 2 años, aproximadamente, en la región Extremeña, aunque la Delegación de Badajoz, sólo unos meses (desde que se creó a raiz de las primeras jornadas). Está formada por unos 100 socios, la mayoría afectados, aunque también hay familiares y simpatizantes. Estamos bastante unidos y tratando de reivindicar nuestros derechos fundamentales como trabajadores y personas con una dignidad e integridad, queremos que se conozca bien la situación que sufre un acosado, para que no se le confunda con el síndrome del quemado, ni con el estrés laboral, propio de algunas circunstancias temporales en las empresas, nuestra situación es consecuencia de una injusticia cometida contra nosotros, más bien un delito, para hablar correctamente.

De momento tiene sedes en Cáceres, Plasencia y Badajoz. Tanto en Cáceres como en Badajoz, la plataforma se reúne todos los jueves desde las 6 de la tarde.



La sede de la Plataforma Extremeña contra el Acoso Laboral en Badajoz está en la Avenida Godofredo Ortega y Muñoz, nº 1, local 7, y en Cáceres se encuentra en la Calle Moret, nº 8, 1º. La dirección electrónica es pecal@wanadoo.es la página WEB, actualmente está en reconstrucción y no es posible consultarla desde la red.

http://www.agora.ya.com/cgtcaceres/textos/PECAL.htm
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