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Informacion Alternativa en Extremadura

Por un puñado de... ¿puestos de trabajo?

Por un puñado de... ¿puestos de trabajo? A Jesús Carretero, Secretario Regional de CCOO en Extremadura.

 

 

Voy a empezar este escrito con un agradecimiento, a usted, por hacer crecer mi interés por el debate de la refinería hasta el punto de que lo que iban a ser unas líneas, se ha convertido (en cierto modo a mi pesar) en un escrito de varias páginas.

 

Todo comenzó con el tristemente famoso“alboroto asambleario” de ¿Abril ó Mayo de 2005?, sus declaraciones a la prensa, sus críticas a Cristóbal Guerrero y su falta de críticas a otros personajes con participación activa en el citado debate en la Asamblea. Por fin, la lectura del documento “Intervención de CCOO de Extremadura en el Proyecto de Refinería Balboa” no me dejó dudas:

El Consejo Regional de CCOO da por hecho que la Refinería que promueve el Grupo Industrial Alfonso Gallardo se va a construir y que los puestos de trabajo por si solos justifican semejante proyecto. (Luego resulta que ni en el propio sindicato existe unanimidad en este aspecto, pero esa es otra historia...)

 

¿Saben porqué me afilié a CCOO? En parte por ser un Sindicato de cierta solidez y aparente independencia, y en parte por el tratamiento que se hacía de los temas naturales y ambientales, a mi juicio bastante riguroso, por lo menos desde la dirección estatal. Y esto, en una Comunidad que va anunciándose por ahí como la quinta esencia de cierta Naturaleza virgen me daba ciertas garantías que no me ofrecían otros sindicatos que se dicen de izquierdas. Ahora veo mi error.

 

Si creen que la refinería va a producir todo ese bienestar que anuncian y desean para Extremadura háganse las siguientes preguntas:

 

1. ¿De dónde viene el Petróleo?

Es la materia prima que alimentará la refinería por lo que esta cuestión no es baladí. Y es que este elemento no suele proceder de países democráticos, libres, donde los beneficios del petróleo se reparten equitativamente entre sus habitantes, no, más que una bendición el petróleo representa su condena. En el capítulo titulado Negocios Turbios del “Libro Negro de las Marcas”se resume lo dicho en tres líneas: “No hay campo en el que los derechos humanos se pisoteen tanto como en el petróleo. Para obtener ganancias a partir del oro negro, algunas multinacionales del petróleo financian guerras, pagan comandos asesinos y vuelven inhabitables regiones enteras.”De estas empresas no se salva ni una, ni siquiera nuestra “querida” compatriota REPSOL-YPF, parte de cuyos tejemanejes en América Latina están bien documentadosy que no deja de merecerse todo lo que le está pasando en Bolivia. Evidentemente, el que no se haga la refinería en Extremadura no solucionará el problema en América Latina y otras regiones explotadas, pero por lo menos no contribuirá a agravarlo o a sostenerlo. Pero si lo que queremos es aumentar sustancialmente nuestra participación en esta explotación y ponernos mas cerca de los explotadores (justificando indirectamente ciertas guerras e invasiones), ¡adelante, todo sea por los puestos de trabajo!

Los efectos perniciosos de la actividad petrolera hay que considerarlos en toda la cadena, desde su lugar de extracción, y no sólo en la zona donde se realice el refino. Digo esto porque se ha llegado a decir que “más vale contaminar donde se contamina y no llevárselo a tierras vírgenes” . No, eso no es así, nuestras acciones sí tienen consecuencias en esas tierras y regiones que ya no son tan vírgenes por nuestro desmedido gasto energético. La compra de los derechos de emisión de CO2, necesarios para que funcione la refinería de Gallardo (como de comentará más adelante) también representará una forma de expolio de los países subdesarrollados ya que así coartamos su desarrollo y su “derecho a contaminar”.

Tenemos que darnos cuenta de que hay mucha gente que lo pasa muy mal para que nosotros llevemos este tren de vida (incluso en nuestra “atrasada” Extremadura) . El no contribuir más a este desmán es una cuestión de justicia social, nada más (ni nada menos).

 

2. Los puestos de trabajo ¿justifican por si mismos los más que previsibles costes sociales y ambientales?

 

Primero habría que hablar de esos puestos de trabajo que citan en el documento de CCOO sobre la refinería. Parece que los árboles (los empleos) no les dejan ver el bosque. ¿Qué personal especializado existe en Extremadura?¿Van a reconvertir a fontaneros, para construir las “pipelines”, ó saldrán todos de la siderúrgica? ¿A cuántos piensan sacar de las listas del SEXPE? Al final será lo de siempre, tendremos que “importar” la mayoría de trabajadores durante la construcción (en Puertollano sobran muchos) y unos pocos permanecerán una vez instalada (unos pocos serán 700 u 800, no más).

Segundo, para nada se comenta la pérdida de trabajadores en otras ramas. Por una parte directamente, el personal especializado, precisamente el que más falta, que dejará sus industrias de origen. Por otra, indirectamente, los trabajadores relacionados con la agricultura (producción y transformación), especialmente del sector vino que verán disminuido su número por una más que evidente caída en la producción y demanda. Vea las declaraciones de los empresarios del sector.También habría que extender esta pérdida de empleos a empresas derivadas del turismo (natural y cultural) y de otras relacionadas con el medio agrario y forestal.

 

Tercero, la industria petrolera no es una industria que se caracterice precisamente por su seguridad laboral, (¿recuerda el accidente en la refinería de REPSOL-YPF en Puertollano con nueve trabajadores muertos?) y por las excelentes condiciones de bienestar y calidad de vida que ofrece para sus trabajadores y su entorno (que no sólo será Tierra de Barros). Harían bien en leerse los informes del propio sindicato sobre la aplicación de la Directiva Seveso, que es la que afecta a este tipo de instalaciones, y cuya deficiente transposición y aplicación en España podría llevar a sanciones por parte de la Comisión Europea . También está el transporte del crudo, los más que previsibles accidentes y derrames que pueden afectar a cualquier parte de Extremadura y más allá (78 “Prestiges” serán necesarios al año para mantener la capacidad de refino).

CCOO (siguiendo al industrial Alfonso Gallardo) hace mal en comparar en su documento de análisis a la nueva refinería con la de Alejandría promovida por MIDORen Egipto ó por lo menos quedarse en la inversión y en los puestos de trabajo. Se olvida de que Alejandría es una ciudad portuaria situada en una zona que produce petróleo y gas (Egipto y Libia fundamentalmente). Tanto CCOO como Alfonso Gallardo podrían haber buscado un ejemplo más cercano (que los hay).

 

Por último en cuanto a los daños ambientales, me referiré en especial a los daños en la salud de los extremeños (obviaremos los daños a flora, fauna y ecosistemas en general).

Las implicaciones que supone la creación de un nuevo polo de contaminación son muy importantes, por muy moderna que sea la tecnología (habitualmente nuevas tecnologias equivalen a menos puestos de trabajo, de lo cual parece que se olvidan). Aún así, la contaminación no se queda en el sitio donde se emite sino que viaja según las corrientes atmosféricas y las de agua, provocando daños en muchos kilómetros a la redonda.

 

Podemos empezar con el CO2, del que mucho se habla sin dar cifras. ¿Qué emisiones tendrá la refinería? Según algunos expertos, podría aportar sobre 1.700.000 TM de CO2anuales cuando funcione a pleno rendimiento, pero si buscamos refinerías españolas de características similares, p.ej. la de CEPSA en La Rábida, podríamos hablar de casi 1 millón de TM (942.000 TM emitidas en 2001 según el Registro Estatal de Emisiones para una capacidad de 100.000 barriles diarios ), Para ver la importancia de esta cifra baste decir que supondrá la multiplicación por cinco o seis veces el valor las emisiones de CO2 asignadas para Extremadura en el Plan Nacional de Asignaciones 2005-2007estimadas en 215.961 toneladas de CO2 anuales y que se establece en el marco de aplicación del Protocolo de Kioto. Claro que España se ha saltado a la torera sus compromisos de no contaminar (desde un 15% de aumento de emisiones comprometido hasta casi un 45%) por lo que su postura en este aspecto, sigue pareja a la del Estado (y, sobre todo, a ladel anterior Gobierno, que no desarrolló en su momento el Plan de Asignaciones). Esto tendrá un alto coste, no sólo monetario.

El efecto más serio de la acumulación de CO2 es su contribución al calentamiento global, pero el que este calentamiento “esté de moda” no quiere decir que no existan emisiones mucho más dañinas a corto plazo.

 

Sobre las fuentes de emisión de SO2 (agente responsable de la lluvia ácida) si seguimos con la refinería de la Rábida (casi 8.000 TM /año), un reciente informe del CSIC dice textualmente: “Dadas las características de estas fuentes y su localización existe un riesgo no despreciable de fumigaciones directas sobre poblaciones situadas a media distancia, con impacto probable sobre Huelva, Palos de la Frontera y Moguer” . Otras emisiones de importancia incluyen Benceno, Metano, Cloro, NO2, NH3, NMVOV (compuestos organicos volátiles, algunos muy cancerígenos) entre las emisiones aéreas y Fenoles, compuestos de Mercurio y Nitrógeno entre las emisiones directas al agua .

El Atlas de mortalidad en pequeñas áreas en Españadestaca que entre las áreas con riesgo más elevado de mortalidad general se encuentran las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz (igual indicaba el anterior Atlas del Cáncer en España, de 1984, con respecto a ciertos tumores, en especial los pulmonares). Si se observan los mapas que figuran en dicho Atlas puede verse como esta mortandad se extiende también hacia las provincias vecinas como Badajoz, Córdoba y Ciudad Real. Seguro que los vientos del SO (que traen lluvias al Sur de Extremadura) tienen parte de culpa, pero hay que señalar que en esta área existen al menos tres refinerías y una serie de industrias asociadas ó dependientes. El propio profesor Joan Benach, coordinador del Atlas de mortalidad, dice sobre el informe del CSIC: “Lo que dice (el informe) es muy preocupante, no veo cómo se puede obviar todo esto”.

 

Recuerde bien, si se hace la refinería, Extremadura será la región que más incrementará sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) ¡en Europa! . Y tampoco nos podemos poner a esperar los efectos de semejante contaminación una vez puesto en funcionamiento el proyecto. ¿Acaso no han oído hablar del Principio de Precaución?Los buenos efectos y la inexistencia de los malos deben de demostrarlos los promotores y no los detractores (se lo recuerden a nuestro Presidente). Eso de decir SI porque si y que sean los partidarios del NO los que argumenten no parece una actitud muy democrática.

 

¿Quién debería aclarar imparcialmente estas (y otras) incógnitas? Aparentemente los científicos ó investigadores. En nuestro caso podría ser la la Universidad. La firma a finales de 2005 de dos convenios de la Universidad de Extremadura con el Grupo Industrial Gallardo, uno para el estudio de compatibilidad de la planta de refino con su entorno y el otro para la aportación de 30.000 € del citado Grupo como contribución al I Plan de Iniciación a la Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de la Uex (¿cuál se firmó primero?) no hace sino corroborar la idea de que la UEX no va a ser muy imparcial y de que el Grupo Gallardo no las tiene todas consigo en lo que se refiere a los efectos ambientales.La opinión de la Uex en todo este asunto, muy calladita hasta ahora, parece que empieza a “perfilarse”.

3. ¿Es rentable siquiera económicamente esta inversión?

Teniendo en cuenta que la refinería va a depender de una materia prima cuyas reservas alcanzan para unos 50 añosy cuya producción mundial alcanzará el cenit para el periodo 2016-2040 según fuentes(si no se ha alcanzado ya), que su valor, aunque en ascenso, está intervenido por la acción de los productores y de los principales países consumidores; que, previsiblemente, según se vaya agotando, los principales interesados no serán capaces de mantener su precio y que conforme pase el tiempo su suministro será más que irregular ¿quién asegura el periodo de rentabilidad de esta inversión?, ¿qué pasará después con instalaciones y trabajadores?, ¿quién pagará las facturas?. ¿Porqué, aparte de comparar el número de puestos de trabajo con los de la refinería MIDOR, no se habla de las dificultades del gobierno Egipcio para encontrar suministradores para la única refinería privada del país?(ni las dificultades de implantación después de la retirada israelí del proyecto ). Puestos a comparar el caso extremeño con el de MIDOR podrían comparar el nivel de vida en cada región, el régimen político (alo mejor resulta que no es tan distinto), las exigencias de cumplimiento de Kioto, la protección de los trabajadores, etc.

Hablando de Kioto, en aplicación de la Ley 1/2005 , la asignación de derechos de emisión de GEI, no va a ser gratuita para la refinería de Gallardo (como ha pasado con la industria A.G. Cementos Balboa S.A.) , derechos que habrá que pagar aunque esto no será lo peor. En el total de España el incumplimiento de Kioto puede suponer un coste de entre 8.500 y 9.500 millones de euros en derechos de emisión . En el caso de la refinería de CEPSA en La Rábida la empresa estima entre 42 y 67,2 millones de euros el coste en derechos de emisión hasta el 2012 para su refinería .

Últimamente el Estado español ha anunciado sus intenciones de reducir en un 20% sus importaciones de petróleo en los próximos años, para intentar que la factura de emisiones no nos sea tan gravosa. ¿De dónde van a salir entonces los barriles para la refinería?

 

Y, Señor Carretero, recordándole sus declaraciones a la prensa sobre si este exceso de emisiones puede compensarse en otros campos , le recuerdo que para ello habría que reducir a cero el total de emisiones en Extremadura y aún así seguiríamos con un exceso de emisiones del 500% y eso sin incluir la cementera del Grupo Gallardo.

La única rentabilidad que cabe deducir de lo expuesto es que los responsables del proyecto estén pensando en “atrapar” una serie de subvenciones públicas (el 20% de la inversión que parece ser la intervención de la Junta de Extremadura a través de la Sociedad de Fomento Industrial, SOFIEX). Sacar unos beneficios máximos con la más que probable subida del precio del barril en los próximos años (esta práctica tiene un nombre) y con la inestimable ayuda de nuestra dependencia de los combustibles fósiles, (aunque se nos quiera “comprar” con la rebaja de algunos céntimos ) y después llegar a una reconversión (que llegará indudablemente) y que también pagaremos entre todos. Es más, dudo que sin la ayuda pública (monetaria y de otro tipo) se pudiera pensar en la realización de este proyecto, aunque al final, contando con los créditos que habrá que conseguir, las verdaderas propietarias de las instalaciones van a ser las entidades financieras (unos 840 millones de euros mas los intereses).

El resultado final será el que suele convenir a la gran empresa: Privatización de los beneficios, socialización de las pérdidas. Extraña es esta alianza entre unos sindicatos que se dicen de izquierdas y la patronal.

 

Si, además, se crean en Extremadura todos esos puestos de trabajo que ustedes anuncian (cosa que dudo, la práctica de sobrevalorar los beneficios con el fin de conseguir ayuda pública, por lo visto, es muy habitual en los grandes proyectos ) ¿se imaginan que presión podrán ejercer los promotores de la refinería a la hora de amenazar con el cierre y despedir a los trabajadores?, ¿quién pagará?, ¿se imaginan semejante y continua posibilidad de chantaje?. El reventón de la presa de Alnazcóllar, uno de los mayores desastres de contaminación ocurridos en España, no supuso el cierre de la empresa, para no echar a unos 40 trabajadores (sin embargo el coste de la limpieza del vertido fue de 47.300 millones de las antiguas pesetas, coste que asumió la Administración en más de un 65% , hagan cuentas del coste de cada puesto de trabajo). Como dijo el profesor Pedro Costa Morataen las jornadas sobre energía celebradas en Badajoz en 2005: “La instalación de una refinería en Extremadura tiene los ingredientes y características de las industrias de colonización, en sitios donde se dan muchas facilidades para su instalación y no existen importantes exigencias ambientales”. También en este aspecto existe parecido con el caso de MIDOR en Egipto, anteriormente citado.

En consecuencia, y por lo que a ustedes más les afecta, ¿qué capacidad de negociación sindical van a esperar cuando se enfrenten con los promotores de la refinería, entre los que se encontrará alguna petrolera (evidentemente, se estará contando con alguna de las multinacionales citadas en el “Libro Negro de las Marcas”) y varios bancos?

 

4. ¿Por qué no se apuesta de una vez por otro tipo de desarrollo, basado en las energías renovables y nuestro potencial agrario, forestal, natural y cultural?

Tantos años quejándonos del desarrollismo de los años 50 y 60 que convirtió al Oeste de España en una zona exportadora de energía y mano de obra para desarrollar otras regiones y ahora resulta que queremos hacer lo mismo aquí. Es cierto, en Extremadura se ha pasado del sector primario al sector servicios casi directamente (para gran pesar de los sindicatos mayoritarios del sector secundario). Pero toda la culpa de la emigración no hay que echársela a los de fuera, también han existido muchos intereses de nuestros empresarios para que el precio de la mano de obra (agraria) no subiera demasiado y así se han escapado muchos capitales fuera de Extremadura, capitales que, invertidos aquí, podrían haber elevado el nivel de vida (y los sueldos). Siguen actualmente escapando capitales que se ahorran aquí y se invierten en otros sitios: Sólo hay que consultar la prensa especializada y ciertos informes económicos.

 

En fin, el caso es que en Extremadura no se ha desarrollado ese tejido industrial al estilo del de los años 60 en adelante y ello podría tener parte de la culpa de los consabidos efectos de emigración, despoblamiento e infradesarrollo en comparación con otras regiones del Estado. Pero mirando para atrás y viendo el desarrollo desigual de las zonas industriales de nuestro país, las posteriores reconversiones y el estado actual ¿envidian esa situación? Desde luego se puede aprender mucho de los errores y Extremadura está en una posición inmejorable porque parte, más o menos, de cero. Entonces, a la hora de desarrollar ese tejido industrial, ¿debemos volver al pasado y apostar por una industria desfasada cuyas últimas realizaciones han sido en países del tercer mundo que tienen más necesidades y menos miramientos ambientales?, ¿nos atreveremos a sacrificar nuestro actual tejido industrial, pequeño pero bien adaptado, a favor de la refinería? (contando con que queramos cumplir Kioto que, evidentemente, parece que no queremos).

 

Otra consecuencia de esta “falta de desarrollo” ha sido el que se mantengan en Extremadura unos valores Naturales y Culturales que, a niveles europeos, han sido considerados notables e incluso sobresalientes. En manos de nuestra sociedad y de nuestros políticos están el que esos valores den algo más que reconocimientos y aporten también bienestar a los extremeños. Pero si nosotros mismos no tenemos claros esos valores, mal vamos.

 

Sobre nuestra agricultura no hay mucho que decir, fósil (por su dependencia del petróleo), deformada, atrasada e ineficiente por tantos años de subvenciones . Quizá haya tocado techo salvo en unos cuantos sectores en los que somos, o podemos llegar a ser, punteros. Pero ahí está nuestra selvicultura (nuestro depauperado sector forestal) para recuperar las tierras que nunca debieron serle arrebatadas y que encima no sólo no produce emisiones de CO2 sino que las absorbe (salvo cuando arden nuestros montes ) formando los sumideros de carbono que tan necesarios van a ser para cumplir Kioto. Precisamente fomentando el refino de petróleo le hacen un flaco favor a uno de nuestros principales productos forestales, el corcho, acosado por la industria del tapón de plástico. Agricultura y selvicultura son fuente de residuos cuya eliminación es un problema y que podrían aprovecharse como biomasa (para obtención de biofuel de automoción por ejemplo, ¿se lo han comentado al Señor Gallardo?).

Añadamos ahora otros valores, culturales, turísticos, sociales, etc.

 

5. ¿Porqué basar nuestro desarrollo en las “energías sucias”?

Años de criticar las centrales nucleares desde todas las instancias (aunque parece que nuestros dirigentes también han cambiado este discurso, en el aniversario de Chernobyl) y ahora damos el visto bueno a una industria que genera más residuos y algunos tan peligrosos como los radiactivos (en realidad, los residuos de la industria del petróleo son más difíciles de controlar y medir). Encima, nuestros representantes van diciendo insensateces como la de que va a bajar el precio de los combustibles ó que se va a suministrar agua barata a los agricultores de las zonas próximas , dos medidas que contribuyen al aumento del consumo (de combustible y de agua) ¿no recuerdan que nos encontramos en una situación global de calentamiento y sequía? (situación que hará que se agraven desastres como los provocados por Katrina).

Esto se llama despilfarro: Según se cita en el Informe al Club de Roma denominado “Factor 4”: “La relación entre los precios de la gasolina y el consumo de gasolina per cápita en países con un nivel de bienestar similar es claramente negativa. En los países excomunistas los precios señalaban a los consumidores que la energía (como el agua) era un bien libre, cosa que provocó inversiones y comportamientos de consumo increíblemente ineficientes, con terribles consecuencias para la economía” .

 

El abaratamiento de la energía dirige directamente a su despilfarro y esa es precisamente la base del desarrollo de la economía basada en la explotación de los recursos naturales. Economía que no busca la eficiencia (no le sale rentable) sino que busca el máximo beneficio sin pagar todos los costes que genera. Otra cita del Informe al Club de Roma que viene al caso:

“Las industrias centradas en la oferta necesitan una enorme demanda para justificar sus inmensas inversiones, por tanto, deben rechazar la eficiencia de la reducción de la demanda por motivos comerciales; y es lo que hacen, efectivamente” y sigue “... nuestro modelo de una técnica descentralizada, sumamente eficiente y adaptable se amolda mucho mejor a la necesidades del futuro que los grandes proyectos, que son gigantes con pies de barro y maniatan de una manera desmesurada el capital”.

 

Un gran proyecto con pies de barro (nunca mejor dicho) es la Refinería; una técnica descentralizada, eficiente y adaptable es la que aprovecha todos los recursos existentes, los más cercanos, los más eficaces, a veces los más baratos (incluyendo los costes externos que nunca se incluyen en la factura de las energías “sucias”) y que en vez de centrar los recursos en grandes macroproyectos, invierte en multitud de ellos, lo que, desde el punto de vista estratégico, tiene mucho más futuro. Es el futuro de la diversificación energética, de la eficiencia y de las energías renovables.

 

Siguiendo con el despilfarro y por lo que a los sindicalistas les toca, le reproduzco uno de los “motivos para la eficiencia” que aparece en el citado informe bajo la denominación de Justicia y trabajo:

“El despilfarro de los recursos es también síntoma de una economía que divide a los seres humanos en trabajadores y parados. Quien tiene un empleo, trabaja hasta la extenuación a fin de conservarlo. El desempleado, por su parte, no sólo ha perdido sus ingresos, sino también su estatus social y su autoestima. En ambos casos se derrochan fuerzas y talentos humanos. Las tecnologías que hacen posible todo esto consumen cada vez más recursos. Para detener esta evolución negativa, precisamos con urgencia de estímulos económicos a fin de dar de trabajo a más gente y consumir menos kilovatios hora, menos toneladas y menos barriles de petróleo”.

 

Un inciso: Ya que el abaratamiento de los recursos produce despilfarro, el abaratamiento del combustible sólo producirá más desplazamientos por carretera, y estos a su vez producirán más accidentes (es una cuestión estadística). Quizá el encarecimiento de los combustibles haga más por la descentralización administrativa de nuestra Comunidad que el cumplimiento de las leyes que nos remiten a esta descentralización. En una Comunidad con capital “a la fuerza” y con una fuerte centralización apoyada por su principal “empresa” (pública, se entiende) quizá este sea un efecto beneficioso. Digo todo esto porque todavía no he escuchado ninguna voz en el sindicato en contra del problema que supone tener a 3.000 funcionarios viajando diariamente a Mérida. ¿No sería mejor evitar estos desplazamientos y de paso favorecer el ahorro en tiempo y dinero (y consecuentemente en absentismo laboral)? También ahorraríamos algún accidente.

Pero claro, me olvidaba, el ahorro de combustibles fósiles parece que no crea puestos de trabajo, que es lo que a usted le importa. (Un encarecimiento del transporte también podría favorecer a nuestra producción agrícola autóctona, haciendo que los productos traídos de lejos resulten menos competitivos).

 

Por último, añadir algo más en contra de la “gran energía” que también puede ser de su interés: Según el Indice de Fuentes de Soborno que elabora la o­nG Transparencia Internacional, los sectores económicos con mayor probabilidad de verse implicados en malversación de fondos públicos o privados son: 1º. El de las Obras públicas y Construcción, 2ª. La Industria armamentística y defensa y 3ª. La Industria petrolera y del gas (la Agricultura es la última con el número 17). En cuanto a la cuantía de dichos sobornos, el orden es el mismo (esta vez la Agricultura se sitúa en el puesto 14) . Ustedes y nuestros representantes políticos deberían tomar nota.

 

6. ¿Y las otras energías?

Me refiero a las “limpias” (en realidad serían “menos sucias” porque cualquier energía deja su residuo) ó renovables de las que hablé antes. En fin, después de ver las trabas que la propia Junta pone a las energías renovables (por no hacer ó por no dejar hacer ) ¿qué se puede pensar?

 

Después de asistir a las pioneras jornadas de ECOTOPIA sobre energías renovables organizadas por BIOEX (Bioenergética de Extremadura) en Sierra de Gata, en las que los organizadores derrocharon genio y figura (y parte de su patrimonio) para llevar a lo mejorcito del mundo de las energías renovables a que nos explicaran el futuro de la energía (y el pasado) y a sentar las bases para un desarrollo energético sostenible en Extremadura, todo lo que se está haciendo con la energía renovable en Extremadura me parece una broma de mal gusto y una falta de respeto a las futuras generaciones de extremeños. La celebración por sus colegas de UGT de la 5ª escuela de Verano (Hoyos, 2005) bajo el lema: “Medio Ambiente, Sostenibilidad y Desarrollo Económico” (en otras palabras: REFINERIA SI) como forma de “lavarse la cara” ante los “negocios turbios” que se avecinan, precisamente en el mismo lugar donde se celebraron las jornadas de ECOTOPIA no deja de ser una continuación de esta broma que en el futuro nos costará cara. (¿No hará CCOO algún curso parecido? quedaría bien en la Gaceta Sindical, de paso podrían cambiar el nombre del Sindicato, ¿no sería más apropiado CCOO22?)

 

Y es que la energía renovable tiene más ventajas aparte de las de aprovechar un recurso que está aquí y que no hay que traer de ninguna parte (que no es poco), especialmente si tenemos en cuenta que nos encontramos con las dos provincias que, por extensión, más energía (solar) reciben de la Península (y quizá de Europa).

 

Primero habría que hablar de la eficiencia de las energías limpias en contra del derroche que supone la quema de los recursos fósiles. Siempre se ha tachado a las energías renovables de su “pobre rendimiento”, basado en el coste de esta energía comparada con la que viene del enchufe ó de los surtidores de gasolina. Otro gallo cantaría si las energías basadas en dilapidar recursos naturales contemplaran todos sus costes (internos y externos) en la factura, amén de la eliminación de subvencionas (indirectas y directísimas) que reciben o han recibido y que son muy superiores a las de las energías renovables. Ambos tipos de energía compiten en un mercado desigual creado por y para las primeras. Un mercado muy cerrado, poco accesible, al contrario del de las energías renovables al que podemos acceder cualquiera, cada uno en su medida.

 

Segundo, podríamos hablar del reparto del aprovechamiento de esta energía. En vez de crear un gran conglomerado industrial que, por cierto, irá a parar a una de las zonas de por sí más ricas de Extremadura, ¿no sería más rentable socialmente desarrollar unos tipos de energía que se repartirán más por todo el territorio, que darán más vida a las zonas más empobrecidas (p.ej. las de los parques eólicos), que dará la posibilidad de formar no una, sino cientos de empresas dedicadas a promover pequeños proyectos, en vez de confiar en uno sólo que, desengáñese, tendrán que venir de fuera a construirlo y ponerlo en funcionamiento?. La desconfianza hacia los parques eólicos no tiene ningún fundamento porque ya existen en España parques gestionados por ayuntamientos o agrupaciones de municipios. Si en Extremadura no sabemos hacerlo sólo tenemos que preguntar (a lo mejor es que no sabemos preguntar), en vez de sacar normativa en contra y exigir unos puestos de trabajo que no exigimos a las energías “sucias”. Claramente no es la panacea, y habrá que estudiar muy bien cada caso, pero si no contamos con la energía eólica no podremos hablar de diversificación de las fuentes. La contaminación paisajística tampoco tiene que ser un impedimento si vamos diciendo por ahí que “más vale contaminar donde se contamina y no llevárselo a tierras vírgenes”. Ya dije con anterioridad que el petróleo siempre contaminará en toda la cadena, sobre todo en las tierras vírgenes. En fin, lo del freno a la energía eólica me parece ya un absurdo mayúsculo que trasciende toda lógica.

Desde luego, los pequeños proyectos de energías renovables también son menos sensibles a los “negocios turbios” del gran capital y es difícil que figuren en ningún “Indice de Fuentes de Soborno”.

 

Otro inciso: Cuando hablo de energías renovables no estoy incluyendo los macroproyectos hidráulicos, actualmente de capa caída por la sequía, tan devotos del hormigón, que tienen poco o nada de “limpios” y que parecen haber tocado techo en Extremadura.

 

Tercero, siguiendo con lo anterior y hablando de los puestos de trabajo que parecen ser su única motivación para apoyar al empresario Gallardo, ¿se imaginan los puestos de trabajo que podrían crear miles de proyectos de renovables?, ¿y a qué coste? Pues no se lo imagine. El Plan de Fomento de las Energías Renovablesya los contempla, en palabras del director del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, dependiente del Ministerio de Industria):

“Así, en el sector eólico, existen ya más de 350 empresas. La mayo¬ría de los componentes utilizados en la fabricación de aerogeneradores proceden de fabricantes españoles, que exportan sus productos a terce¬ros países. El empuje de este sector ha permitido la creación de unos 81.000 nuevos puestos de trabajo asociados al diseño, fabricación y montaje de las instalaciones eólicas desde el inicio de esta actividad en España, de los que, aproximada¬mente, 20.000 son empleos directos y 61.000 indirectos, según estima¬ciones del IDAE. En las tareas de operación y mantenimiento de los parques, se estiman creados hasta finales de 2003, alrededor de 1.250 empleos permanentes”.

Y añade: “Hay que recordar además el be¬neficio social asociado a su carácter autóctono, ya que la creación de empleo ligada al desarrollo de las energías renovables suele localizar¬se en zonas rurales y dispersas, allí donde se localiza el recurso. Las energías renovables contribuyen así al desarrollo rural y a la fijación de la población al territorio, lo que sin duda refuerza también la soste¬nibilidad del modelo de desarrollo económico”.

“El impulso inducido por el presente plan puede contribuir indirectamen¬te a la apertura de nuevos mercados, contribuyendo también con ello a la cohesión económica y social y a un desarrollo económico sostenible”.

 

¿Todavía le parece poco? Algunos expertos, basándose en datos contemplados en el Plan de Fomento de las Energías Renovables, y con unos planteamientos muy conservadores (y realistas) sobre el posible uso de la renovable solar térmica en Extremadura, sitúan el coste de creación de cada puesto de trabajo en energías renovables en un valor siete veces inferior al de cada puesto de trabajo en la refinería. Eso significa 20.000 empleos en renovables al coste total de la refinería . Eso sí que es una inversión social y un buen destino para el dinero de SOFIEX (que en parte es de todos). Por poner otro ejemplo: La central solar de Alburquerque conseguirá 50 puestos de trabajo a un coste similar o inferior a los de la refinería, con inversores extremeños, sin casi apoyo oficial y sin detraer recursos de todos.

 

7. Concluyendo

Después de seguir en las últimas semanas (o meses) los debates sobre si “refinería sí ó refinería no” y escuchar los argumentos aportados por los promotores, por nuestros gobernantes y por ustedes (en ese orden) me doy cuenta de la lógica que tiene el mucho hablar y poco hacer de todos con respecto a las energías renovables y, encima, salir ahora con semejante proyecto. Es la lógica de quien ni sabe ni quiere saber (o dejarse enseñar). Parece que el argumento es: ”Es mejor una energía sucia que promueva alguien de aquí de toda la vida, que una serie de energías limpias que tenga que promover alguien de fuera” (aunque sí existan promotores extremeños de renovables).

 

En fin, este texto iba a ser de un par de páginas, pero contestar la sucesión de argumentos que se han ido dando a favor de la refinería y aportar la información que respalde dichas respuestas no es cosa fácil ni se puede resumir. No obstante, me ha servido para llegar a una conclusión, la única a la que puedo (o quiero) llegar:

 

CREO QUE ESTA REFINERÍA NO SE VA A CONSTRUIR,

 

sinceramente, le veo demasiadas trabas, muchas de índole social, ambiental y sanitario, pero sobre todo de índole económico, y esto con una mínima aproximación a los costes y beneficios. Claro que, en lo que se refiere a los costes, seguro que están pensando en cargárselos a la sociedad y al entorno en general, por otra parte, lo habitual en estos casos. Y los beneficios..., en fin, aquí he hablado de las cuentas que conocemos o podemos llegara a conocer (este escrito está lleno de ellas), porque de las que no conocemos..., en fin, prefiero (o deseo) pensar que no existen.

Quizá me equivoque, pero a lo mejor necesito creer que todavía existe un poco de cordura en alguna institución (seguramente estatal o comunitaria, a pesar de las declaraciones de algún Ministro ) que ponga las cosas en su sitio y que se resista a motivaciones únicamente electoralistas. Si no ocurriera esto las implicaciones serían demasiado graves. Deberían saber cómo se habla del caso en los círculos de expertos sobre el problema del cambio climático en general y del Protocolo de Kioto en particular. Poco, porque nadie se lo toma en serio, parece una inocentada. Aunque una “virtud” de nuestros políticos es hacer que muchos proyectos poco serios se conviertan en realidad (claro, pagamos todos).

Al final, si se abandona el proyecto, y para salir de este embrollo, a nuestros políticos les bastará con seguir haciéndose las víctimas (históricas) y así conseguir un poco más de ayuda estatal ó comunitaria (o que tarden más en reducirlas) para mantenernos en esa mediocridad que tan buenos rendimientos electorales les da. Ustedes se sumarán al carro y a lo mejor consiguen algún afiliado, pero también habrán perdido, y no sólo afiliados convencidos y votos (al menos, le garantizo, uno de cada) sino credibilidad y eso no se recupera tan fácilmente. Recuerde, al igual que los consumidores podemos no consumir (esto va por las empresas participantes en el proyecto) los votantes podemos no votar en esta parcela de libertad que parece la única que se le deja al “ignorante ciudadano” en nuestra burocratizada democracia.

 

 

Y SI AL FINAL SE HACE... (visto lo visto y la lógica con la que se actúa en esta Comunidad), en fin, a lo mejor es que sí existe alguna especie de “contabilidad paralela” y es el momento de pedir apoyo a Transparencia Internacional y a ver que sale...

No señor, esto es muy serio, se juegan más de lo que parece y han apostado en el bando, a mi parecer, equivocado, el bando que defiende el Ejecutivo que representa muy bien a esa “...izquierda paralizada y adicta a viejas recetas estalinistas y productivistas ligadas al crecimiento económico y al empleo, (que) ha sido hasta hoy incapaz de marcarse objetivos adecuados y nuevos referentes ideológicos que cuestionen las actuales dinámicas mundiales de injusticia e insostenibilidad...”. Pero claro, esto también entra en la lógica del actual sindicalismo, “el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda, responsable, en gran parte, del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha” en palabras de José Saramago .

 

Y siguiendo a Saramago, por lo del adormecimiento social y por finalizar (si no, el adormecimiento puede llegar a ser físico), decirle que, a mi juicio, aquí no solo están en juego unos cuantos puestos de trabajo, también lo está el propio debate ciudadano sobre el presente y futuro de nuestro desarrollo y el de las generaciones que vendrán. Ese debate del que nuestros políticos, con la inestimable ayuda de sindicatos como el suyo, intentan apartar al ciudadano, manteniéndolo en la ignorancia con verdades a medias (en este aspecto, las encuestas realizadas para sondear al ciudadano se parecen mucho a las planteadas con la entrada en la OTAN y la Constitución Europea). Un debate reconducido por ustedes al alarmista discurso de “refinería ó nada”que nos aparta del verdadero problema y de sus posibles soluciones.

 

Pero, no se olvide, el debate es necesario, de hecho es el que justifica la democracia, la verdadera, la democracia participativa, no la burocratizada democracia representativa en la que basan su existencia partidos y sindicatos que tanto miedo tienen a ese debate, miedo a que el ciudadano se pregunte demasiado y comience a exigir respuestas.

 

“No hay democracia sin debate” . La guerra por este aletargado derecho de los ciudadanos, que su refinería ha contribuido a despertar, no ha hecho nada más que empezar...

 

A MODO DE RESUMEN

Bueno, cómo al final el texto va a ser demasiado largo le hago un resumen para que le sea más ameno. Básicamente le propongo que se haga una serie de preguntas ó que se plantee ciertas cuestiones en torno al proyecto:

 

 

1.PROCEDENCIA DEL PETRÓLEO. Entrar en este mercado supone aumentar nuestra participación en un mercado opaco, turbio, lleno de contradicciones y que deja pocos dividendos a los ciudadanos de los países productores.

 

2.LOS EFECTOS POSITIVOS CONTRA LOS NEGATIVOS: PUESTOS DE TRABAJO Y DAÑOS A LA SALUD. Muchos números sobran en cuanto a los puestos de trabajo y falta investigación en cuanto a los daños a la salud. El Principio de Precaución debiera ser nuestra norma básica.

 

3.RENTABILIDAD DE LA INVERSIÓN. También es una cuestión de números. No sólo son los puestos de trabajo y los impuestos recaudados. Pago de intereses, derechos de emisión, oleoductos, duración de la inversión, precio y disponibilidad de la materia prima, etc. Demasiados interrogantes para un proyecto tan ambicioso.

 

4.CUESTIONANDO NUESTRO DESARROLLO FUTURO. La pregunta no es “refinería sí ó nada”, antes de meternos en empresas nuevas (en Extremadura) e inciertas que nos harán más dependientes energéticamente, investiguemos y desarrollemos nuestro potencial energético, nuestras materias primas, la industria autóctona, naturaleza, cultura, etc.

 

5.ACTUAL MODELO ENERGÉTICO: DESPILFARRO E INSOSTENIBILIDAD. ¿Queremos seguir con este modelo de desarrollo? Un modelo agotado, concentrado en unas pocas empresas globales y con multitud de efectos secundarios, muchos aún por determinar. Un modelo al que llegamos tarde, como a tantas otras cosas, lo cual no debiera ser un inconveniente, más bien una ventaja, para apostar por otros.

 

6.UN FUTURO POSIBLE: EFICIENCIA Y DIVERSIFICACIÓN DE LAS FUENTES. Más que hablar de “refinería si ó no”, la cuestión debería ser “independencia energética (y económica) si ó no”. Posibilidades existen si reconducimos el debate y no nos quedamos con el pobre discurso al que nos lleva la cuestión de la refinería.

 

7.LA NECESIDAD DEL DEBATE. Aunque de partida uno desee que este proyecto no llegue a buen puerto, ya que navega sin rumbo al igual que nuestros políticos y su sindicato (como el Prestige) también desearía que, si al final tiene que llevarse a cabo, fuera después de un debate abierto y que planteara todas las opciones, sin prisas, sin verdades a medias, con la verdadera participación de todos los sectores y con una opinión pública bien informada y consciente ¿Usted cree que todavía sería posible?

 

 

En Sierra de Gata, a 1 de abril de 2006

 

NOTA: Espero, y deseo, que me responda sobre todo lo dicho, si no está de acuerdo, aunque de esto último no me cabe duda (por favor, utilice argumentos que no sean sólo sindicales, esos ya me los sé). Una última pregunta ¿pedirá a Gallardo que cumpla con la Ley de Igualdad en su Refinería? comunicacion.ex@extremadura.ccoo.es

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